Camino 4
Inicio 03-03-2018 7:30 pm
Clausura 03-03-2018 10:00 pm
Capacidad 120
Cuota $8.000
$8.000 120
VI Carmentea

La Red Carmelitana de Teatro CARMENTEA, nació en El Carmen de Viboral el 27 de marzo de 2012. Es una iniciativa independiente que reúne todas las agrupaciones teatrales del municipio para generar en red propuestas de creación, formación, proyección, investigación, gestión e intercambio de las diversas manifestaciones de las artes escénicas. En la Red Carmelitana de Teatro CARMENTEA convergen colectivos de teatro de sala, calle, títeres, clown, mimos, infantil, escuelas de formación, magia y narración oral.

En la actualidad la Red está compuesta por estos grupos: Chatarra de la Mancha, Clepsidra, Dramaleón, Escuela de Teatro Instituto de Cultura, Las Voces del Árbol, Mago Makándal, FarZantes, Pregrado Teatro Universidad de Antioquia, Rostros Orates, Septiembre Blanco, Shesheres, Teatro, Teatro Experimental El Sueño, La Otra Parte, Krisol, Papayasos Clown, Los Soñadores, Los Divergentes, Narices de Caucho y Tela y Reflejo Escueto.

Para la versión 2018 del FESTIVAL DE TEATRO CARMENTEA, se contará con 32 eventos: 24 espectáculos de artes escénicas, 5 agrupaciones musicales, 1 comparsa, 1 proyección de película, 1 charla sobre teatro, 1 taller de expresión corporal, durante 7 días y en 5 escenarios distintos (Parque Simón Bolívar, Sala de Teatro Tespys, Café Teatro Clepsidra, Teatro FarZantes y la Casa de la Juventud)

Como novedad para esta quinta versión se contará con tres grupos invitados:

· Regional: Inmigrantes Teatro de Rionegro

· Nacional: Cicuta Teatro de Pereira

· Internacional: Cactus Azul de Quito Ecuador

Todos ellos de reconocida trayectoria que compartirán sus experiencias teatrales con los grupos locales.

Más información sobre Carmentea

Clic para ver la programación completa

Inicio 03-18-2018 4:00 pm
Clausura 03-27-2018 10:00 pm
Capacidad 120
Cuota $8.000
$8.000 120
Laboratorio

Inicio 03-20-2018 1:00 pm
Clausura 04-19-2018 11:00 pm
Capacidad 20
Cuota Libre
20
Dieta de amor
Teatro Santísimo Bálsamo
Presenta: Dieta de amor de Horacio Quiroga 
Contiene los segmentos:

HISTORIA DEL JOVEN CELOSO         LAS CAUSAS DE LOS MONSTRUOS
UN HOMBRE QUE ERA EXTRANJERO HASTA DE SÍ MISMO

Gustavo Adolfo Montoya Sánchez (1963), actor y fundador de la Corporación Alquimia® Teatro en 1992 (miembro activo hasta 2005), fue parte del equipo de la Asociación Colectivo Teatral Matacandelas durante ocho años (1983 - 1991). Ha participado en diversas obras de teatro y video, entre las que se destacan “La zapatera prodigiosa” (Federico García Lorca), “Confesionario” (Tennesse Williams) y “Amores como el nuestro” (Seriado, Producciones Punch, 1999). Dirigió, entre otros, los siguientes montajes: “Teatro bravo para gente brava” (Tony Fergo), “Canción de Navidad” (Charles Dickens), “Dios” (Woody Allen) y “El Flecha” (David Sánchez Juliao). Se ha desempeñado asimismo como profesor y asesor teatral en diversas instituciones educativas del valle del Aburrá.

El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país y el barómetro que marca su grandeza o su descenso. Un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad del pueblo; y un teatro destrozado, donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar y adormecer a una nación entera.   Federico García Lorca

                                                                                        
A propósito de Dieta de amor
“Liebesdjaj” “Diet D’amour” “Dieta d’amore”

Diet D’amour... ont passé guarante jours je ene seis pas qui dire, seulement qui je suis mourire d’amour á les pieds de      mon moiselle de vetement bleu main si non a’ ses pieds...
“Muriendo de amor... Y sí, muriendo de amor, porque no tiene otro nombre esta exhausta adoración sin sangre...”.

Por Gustavo Adolfo Montoya Sánchez
Este es uno de los célebres cuentos que goza de una especial acogida. Su particular concepción del mundo lastrada por las dolorosas experiencias vividas y el contacto endemoniado con autores de la talla de Poe, Maupassant, Kipling, Chéjov, Tolstoi, Gorki y Dostoievski, acentúan con frágil maestría las líneas de un cuento donde el amor se desvanece, sangra y parece ser el más horrible de los crímenes o el más criminal de los holocaustos. —Ya muchos por cierto—.
El magistral cuento adaptado a una modesta puesta en escena nos muestra un lánguido, desfallecido, hombruno y vampiresco personaje que trasega tras la sombra física de una chica de traje azul marino.
He aquí el vía crucis: “El caldo es la comida, y el té es el postre; nada más”.
¿Quién de vosotros no habéis estado en el padecimiento de un amor que franquea barreras y hondas angustias que otean un horizonte de brumosas nubes relampagueantes?... Curioso no fuera en comparar el amor como un brebaje amargo; tal vez, allí la audacia, la imprudencia, la ignorancia o la mala suerte sean talismán de unos pocos.
Dieta D’amore, un cuento que sazona con magistral sapiencia sentimientos del alma, deformaciones, rasgos morales, energías, locuras, taras, es decir, destinos vitales...
La obra de Horacio Quiroga excede los limites de un movimiento literario concreto contemporáneo del postmodernismo, en ella se encuentran rasgos románticos, realistas, naturalistas, surrealistas o fantásticos. Entregado a una vida sencilla y austera, integrado a la naturaleza, artesano, funcionario, escritor, proletario —en cuanto escribía para subsistir—, ha quedado como uno de los grandes cuentistas de nuestro siglo, y como el primer teorizador del género.

En la fuente literaria de Quiroga conviven los acentos más fuertes y específicos del terror puro, vampiresco, ideológico y social, toda una abrumadora línea geométrica, ponderado equilibrio, lógico desenvolvimiento de sus peripecias. Cuentos, novelas, relatos que se leen en una hora, se releen muchas veces y quedan en la memoria para siempre.
“Poe era en aquella época el único autor que yo leía. Ese maldito loco había llegado a dominarme por completo. No había sobre la mesa un solo libro que no fuera de él. Toda mi cabeza estaba llena de Poe”.
Respetable público, la noche se embellece lúgubre cuando un 16 de febrero de 1964 muere Fernando González Ochoa, y un 19 de febrero de 1937 —remoto por cierto—, se suicida Horacio Quiroga.
Bienvenida sea esta noche para los gloriosos maestros de la literatura.
“El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. —Don Quijote de la Mancha

                                                                                            
Horacio Quiroga
(1878 - 1937

Escritor uruguayo, nacido en Salto y muerto por suicidio en Buenos Aires. Deportista y aficionado a las ciencias, funda la tertulia de “Los tres mosqueteros” y se inicia en las letras bajo el patrocinio de Leopoldo Lugones. Viaja a París en 1900 y tiene una breve experiencia de la bohemia pobre. La mayor parte de su carrera transcurre en Argentina, donde llega a ser muy leído por sus cuentos publicados en revistas y recogidos en libro. Ejerce empleos consulares y la crítica de cine, y pasa largas temporadas en el medio rural de Misiones, en la frontera argentino-paraguayo-brasileña, ambiente del que tomará temas para sus narraciones.
Su carrera se abre en la poesía, dentro del ámbito del modernismo, con Los arrecifes de coral (1901), obra sin mayor consecuencia. Una vida dramática, siempre cercana a la estrechez económica, matrimonios conflictivos, experiencias con el hachís y el cloroformo y el constante cerco del suicidio, alimentan su tarea cuentista, una de las más importantes de América. No le son ajenas las influencias de Rudyard Kipling, Joseph Conrad y, sobre todo, el magisterio de Edgar Allan Poe, por la atmósfera de alucinación, crimen, locura y estados delirantes que pueblan sus narraciones.
A veces se remonta a escenas conjeturales de la vida prehistórica o mezcla, con extraña astucia, personajes humanos y animales que hablan, como en las fábulas clásicas, pero estableciendo una sutil frontera entre la vida natural y la civilización. Sus figuras de pioneros, de europeos abandonados en los confines de la selva, de cansados de la vida y de empresarios alocados, crean un mundo de intransferible personalidad que no daña el habitual descuido de su redacción.
Obras: El crimen de otro (1904), Historia de amor turbio (1908), Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917), Cuentos de la selva (1918), El salvaje (1920), Las sacrificadas (1929), Anaconda (1921), El desierto (1924), Los desterrados (1926), Pasado amor (1929), Suelo natal (libro de lectura para niños, en colaboración con Leonard Glusberg) y Más allá (1935).


Inicio 05-04-2018 7:30 pm
Clausura 05-05-2018 9:00 pm
Capacidad Ilimitado
Cuota $8.000
$8.000
Esther Píscore

Esther Píscore es una comedia enmarañada en el absurdo mundo de cuatro lunáticos, que reflejan de manera premeditada un mundo interior que se opone al sopor de una realidad social en la que sorprende mas, que la confusa fantasía de las pretensiones discursivas de estos, el desdibujo que en ella sufre el ser humano. Son 6 cuadros escénicos seleccionados desprevenidamente de los diferentes recitales de la famosa y reconocida agrupación LES LUTHIERS de Argentina.

Les Luthiers en los Premios Mastropiero

El teatro y el eco
Por Julián Acosta Gómez

Las adaptaciones son a su vez un homenaje y un divertimento. La obra presenta-da por Gatos de luna tiene algo de ello. Sucede que la puesta en escena está fundamentada en el humor crítico, elegante y mordaz de Le luthiers, la mítica cuadrilla argentina que vincula la risa y la música para devenir una posición polí-tica, social y del absurdo. Gatos de luna se inmiscuye en la voz de Le luthiers pa-ra dotar de acción física y de espacialidad dramática los contenidos satíricos del texto.
En ese orden de ideas fue decisiva para el montaje de Esther Píscore la actitud activa e interpretativa frente a los sketch, pues la obra es la actualización de al-gunos de los más memorables y esto implica un mayor esfuerzo al momento de presentar una obra fresca. En el montaje no se intenta emular, es una interpreta-ción llevada a la particularidad, vemos la construcción de espacios simultáneos, la introducción de textos que se homologan a la estética del guión original, vemos la selección de vestuario para darle otra identidad a los personajes y también la inclusión de dos cuadros que agregan ritmo a la obra (la imagen de las ovejas que deja un talante onírico a la obra). No hay una tensión visible con Le luthiers, muy por el contrario se vislumbra un riguroso respeto en el concepto, una inten-ción por convertirse en eco, lo cual es notable en el cuidado tomado para no caer en lo caricaturesco. Está el goce que deja en los espectadores un sentido de re-novación. Las actuaciones resemantizan a los personajes desde las figuras mis-mas y la apropiación de cada uno de los actores. Lo anterior es visualizado en la fina inclusión del público en la obra, no hasta el desgaste pero sí hasta un punto en que la conexión se daba natural; también se ejemplifica en la figura del “bati-mento” esa alegoría de la amalgama, de la mezcla, que infunde la sensación de fragmentariedad acoplada de la obra.

En sentido último, Esther Píscore es una obra propensa a mutar, para que las es-téticas propias de la pieza sean integradas y naturalizadas por el colectivo teatral, es una obra del juego, por lo cual, no puede dejar de construirse y sorprender.

Inicio 05-12-2018 7:30 pm
Clausura 05-12-2018 9:00 pm
Capacidad 120
Cuota $8.000
$8.000 120