Dieta de amor

Teatro Santísimo Bálsamo
Presenta: Dieta de amor de Horacio Quiroga 
Contiene los segmentos:

HISTORIA DEL JOVEN CELOSO         LAS CAUSAS DE LOS MONSTRUOS
UN HOMBRE QUE ERA EXTRANJERO HASTA DE SÍ MISMO

Gustavo Adolfo Montoya Sánchez (1963), actor y fundador de la Corporación Alquimia® Teatro en 1992 (miembro activo hasta 2005), fue parte del equipo de la Asociación Colectivo Teatral Matacandelas durante ocho años (1983 - 1991). Ha participado en diversas obras de teatro y video, entre las que se destacan “La zapatera prodigiosa” (Federico García Lorca), “Confesionario” (Tennesse Williams) y “Amores como el nuestro” (Seriado, Producciones Punch, 1999). Dirigió, entre otros, los siguientes montajes: “Teatro bravo para gente brava” (Tony Fergo), “Canción de Navidad” (Charles Dickens), “Dios” (Woody Allen) y “El Flecha” (David Sánchez Juliao). Se ha desempeñado asimismo como profesor y asesor teatral en diversas instituciones educativas del valle del Aburrá.

El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país y el barómetro que marca su grandeza o su descenso. Un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad del pueblo; y un teatro destrozado, donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar y adormecer a una nación entera.   Federico García Lorca

                                                                                        
A propósito de Dieta de amor
“Liebesdjaj” “Diet D’amour” “Dieta d’amore”

Diet D’amour... ont passé guarante jours je ene seis pas qui dire, seulement qui je suis mourire d’amour á les pieds de      mon moiselle de vetement bleu main si non a’ ses pieds...
“Muriendo de amor... Y sí, muriendo de amor, porque no tiene otro nombre esta exhausta adoración sin sangre...”.

Por Gustavo Adolfo Montoya Sánchez
Este es uno de los célebres cuentos que goza de una especial acogida. Su particular concepción del mundo lastrada por las dolorosas experiencias vividas y el contacto endemoniado con autores de la talla de Poe, Maupassant, Kipling, Chéjov, Tolstoi, Gorki y Dostoievski, acentúan con frágil maestría las líneas de un cuento donde el amor se desvanece, sangra y parece ser el más horrible de los crímenes o el más criminal de los holocaustos. —Ya muchos por cierto—.
El magistral cuento adaptado a una modesta puesta en escena nos muestra un lánguido, desfallecido, hombruno y vampiresco personaje que trasega tras la sombra física de una chica de traje azul marino.
He aquí el vía crucis: “El caldo es la comida, y el té es el postre; nada más”.
¿Quién de vosotros no habéis estado en el padecimiento de un amor que franquea barreras y hondas angustias que otean un horizonte de brumosas nubes relampagueantes?... Curioso no fuera en comparar el amor como un brebaje amargo; tal vez, allí la audacia, la imprudencia, la ignorancia o la mala suerte sean talismán de unos pocos.
Dieta D’amore, un cuento que sazona con magistral sapiencia sentimientos del alma, deformaciones, rasgos morales, energías, locuras, taras, es decir, destinos vitales...
La obra de Horacio Quiroga excede los limites de un movimiento literario concreto contemporáneo del postmodernismo, en ella se encuentran rasgos románticos, realistas, naturalistas, surrealistas o fantásticos. Entregado a una vida sencilla y austera, integrado a la naturaleza, artesano, funcionario, escritor, proletario —en cuanto escribía para subsistir—, ha quedado como uno de los grandes cuentistas de nuestro siglo, y como el primer teorizador del género.

En la fuente literaria de Quiroga conviven los acentos más fuertes y específicos del terror puro, vampiresco, ideológico y social, toda una abrumadora línea geométrica, ponderado equilibrio, lógico desenvolvimiento de sus peripecias. Cuentos, novelas, relatos que se leen en una hora, se releen muchas veces y quedan en la memoria para siempre.
“Poe era en aquella época el único autor que yo leía. Ese maldito loco había llegado a dominarme por completo. No había sobre la mesa un solo libro que no fuera de él. Toda mi cabeza estaba llena de Poe”.
Respetable público, la noche se embellece lúgubre cuando un 16 de febrero de 1964 muere Fernando González Ochoa, y un 19 de febrero de 1937 —remoto por cierto—, se suicida Horacio Quiroga.
Bienvenida sea esta noche para los gloriosos maestros de la literatura.
“El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. —Don Quijote de la Mancha

                                                                                            
Horacio Quiroga
(1878 - 1937

Escritor uruguayo, nacido en Salto y muerto por suicidio en Buenos Aires. Deportista y aficionado a las ciencias, funda la tertulia de “Los tres mosqueteros” y se inicia en las letras bajo el patrocinio de Leopoldo Lugones. Viaja a París en 1900 y tiene una breve experiencia de la bohemia pobre. La mayor parte de su carrera transcurre en Argentina, donde llega a ser muy leído por sus cuentos publicados en revistas y recogidos en libro. Ejerce empleos consulares y la crítica de cine, y pasa largas temporadas en el medio rural de Misiones, en la frontera argentino-paraguayo-brasileña, ambiente del que tomará temas para sus narraciones.
Su carrera se abre en la poesía, dentro del ámbito del modernismo, con Los arrecifes de coral (1901), obra sin mayor consecuencia. Una vida dramática, siempre cercana a la estrechez económica, matrimonios conflictivos, experiencias con el hachís y el cloroformo y el constante cerco del suicidio, alimentan su tarea cuentista, una de las más importantes de América. No le son ajenas las influencias de Rudyard Kipling, Joseph Conrad y, sobre todo, el magisterio de Edgar Allan Poe, por la atmósfera de alucinación, crimen, locura y estados delirantes que pueblan sus narraciones.
A veces se remonta a escenas conjeturales de la vida prehistórica o mezcla, con extraña astucia, personajes humanos y animales que hablan, como en las fábulas clásicas, pero estableciendo una sutil frontera entre la vida natural y la civilización. Sus figuras de pioneros, de europeos abandonados en los confines de la selva, de cansados de la vida y de empresarios alocados, crean un mundo de intransferible personalidad que no daña el habitual descuido de su redacción.
Obras: El crimen de otro (1904), Historia de amor turbio (1908), Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917), Cuentos de la selva (1918), El salvaje (1920), Las sacrificadas (1929), Anaconda (1921), El desierto (1924), Los desterrados (1926), Pasado amor (1929), Suelo natal (libro de lectura para niños, en colaboración con Leonard Glusberg) y Más allá (1935).


                                                                                        

Descripción del evento

Inicio 05-04-2018 7:30 pm
Clausura 05-05-2018 9:00 pm
Capacidad Ilimitado
Cuota $8.000
Lugar
Sala de Teatro Tespys
Cra. 30 #26-04, El Carmen de Viboral, Antioquia, Colombia
Sala de Teatro Tespys
$8.000